'Times Square can't shine as bright as you'

jueves, 21 de septiembre de 2017

XLVII; sin estrella

     Esta noche no he visto ninguna estrella.
Sólo he visto el destello que me habías dejado
el día que decidiste marcharte. 
Sólo he visto la oscuridad salpicada de pequeñas luces,
asustada a pesar de ser tan poderosa y 
cautivarme cada vez que la miro.
     Sabes; creo que el sol y el día están celosos,
porque escribo por la noche y la luna
y las estrellas y la oscuridad y el silencio. Están celosos
porque saben que cabalgas sobre constelaciones
marchitas y rotas, pero que aún brillan con la fuerza
de siete soles. y saben que no pueden competir
con la belleza de un corazón roto de soledad,
tan triste y cansado de brillar de rojo
y tan bello porque brilla de rojo. 
      Esta noche no he visto ninguna estrella, 
por eso la pinto en un cuaderno imaginario
junto a todas las cosas bonitas que he visto en mi vida.
No la he visto pero sé cómo es.
Sé cómo debería de ser.

(cc)

domingo, 9 de abril de 2017

XLVI; Estación

      Te escribo desde
un balcón viejo y arrugado,
desde un sitio casi oscuro
reflejado en un montón de barro,
representado por una silueta vaga.
      Despistado entre la gente
observo cómo dejas escapar
el viento entre tus dedos,
casi como si lo acariciases
mientras te deja atrás;
como un rugido suave
que retruena una y otra vez
hasta que al fin te despides.
      Y te resguardas suavemente
con miedo de enfadar a la lluvia,
que cae furiosa a tus pies,
con una tristeza intolerablemente oscura.
       Caminas del lado de la luna
tan triste y pálido que casi no te veo.
       Te alejas tan sutil,
silencioso,
que casi duele verte partir de nuevo.
Pero la lluvia,
la lluvia sigue cayendo furiosa,
desesperada,
tanto, que aún te escribo en el banco.

(cc)

jueves, 2 de febrero de 2017

Cortázar

     Y despertamos y es domingo
con el sol brillante tras la ventana
con el viento rugiendo entre los arboles
y el miedo colandose por las venas.
     Y despertamos tras una larga noche
plagada de incertidumbre y temblor,
de unos labios frios y rotos
que apenas se despegan del duro invierno.
      Despertamos y tu silueta está recortada
bajo un patrón suave, dulce, perfecto
pero está escondida en esa perturbante idea
de un mundo roto y desesperado.
      Vuelve, te susurro.
      Pero para entonces ya te has ido
con los corazones rotos y labios frios.
      Buscando una luz apenas visible
entre la niebla de tu mundo,
buscando algo que no sabes qué es,
y buscas, sin buscar algo en realidad.
(cc)

miércoles, 11 de enero de 2017

XLV

       Ha empezado a llover y
mientras miraba por la ventana
sentí el vacío del invierno pasado.
       Sentí el aire llenándome los
pulmones y alimentando el frío
de mi alma.
       Quizás es que me dé miedo,
no sé; quizás es que la lluvia me hizo
acordarme de aquel viernes.
No lo sé; porque últimamente no sé
absolutamente nada, y estoy tan
perdida que te echo de menos.
       Puede que me sienta harta, o
puede que en el fondo quiera recordar
cada viernes que pasé contigo. No sé.
Pero la lluvia me ha recordado a ti
y a tu sonrisa, incluso me recuerda
al nudo que tenía en el estómago
cada vez que salía contigo.
       No sé, quizás fuese el miedo
a no ser suficiente, a ser más como soy
y menos como son, tan perfectos.
       Aún llueve un poco, y
la nostalgia también se aleja. Puede que,
a partir de ahora, sólo sea capaz de llorarte
con la lluvia, y no con el corazón.


       Como siempre has querido.

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jueves, 3 de noviembre de 2016

XLIV

      Ningún sentimiento de culpa
se acerca al desamparo de la propia alma.
Cuídame y cuídate, no te abandones
ni aunque ya lo hayan hecho.
      Las estrellas en tus ojos no mienten,
no perecen, y siguen creando supernovas
en tus labios.
      El calor irradia de tu piel
y el viento, tan celoso, lo roba con el
aire tan frío que corta la sangre y el corazón.
     Un azul intenso y un verde puro
compiten por robar tu atención,
pero escúchame, no te abandones
ni aunque ya lo hayan hecho.
      Ruge como el calor de agosto
y brilla como el sol de diciembre.
Mis manos tan frías que te erizas,
ven aquí, y susurra, que la estática
también se cela.

      No escuches a nadie
que no vean tus galaxias y no les enseñes
ninguna estrella, por muy vieja que sea.
Es tuya y cuando se arranca aún duele,
que el tiempo no cura pero si olvida
aquellos sentimientos que duelen.
      Ya no miro al cielo,
miro tus ojos, exhaustos, casi acabados,
demacrados de tanto quemarse por otros

cuando lo que ciega son tus estrellas.

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miércoles, 12 de octubre de 2016

XLIII; 02/07

      Y quién decide qué está en el medio.
El espejo o el miedo
mi cerebro o mi imagen
tu opinión o la mía.
      Quién decide si grito o si callo.
Mejor una voz chillando
en el interminable eco del silencio.
      Una opinión rota y quizá un sueño.
Será el encanto de una mentira lo que
te haga vivir, o soñar
pero es el silencio ciego el que te da la vida.
      Palabras vacías y vasos llenos.
Déjanos olvidar esta noche
y todas las demás.
Pongame un hielo y doble de whisky
que el silencio lo tengo yo
solo tengo que hacerlo gritar.


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lunes, 26 de septiembre de 2016

XLII; 2:52

      Abrazame el cuerpo
aún caliente y susurrame que no
todo acaba sin adiós.
Que hay un final para cada cosa,
uno por el que valga la pena
vivir la vida, o al menos
sufrirla; solo para ver el final
de una película tan desgarradora
que nos quite las ganas
de tal forma que ni las busquemos.
      No dejes que se enfríe
que luego viene la parálisis.
No quiero quedarme a ver el final
de nadie, mas que el mío propio;
solo quiero ver mis ojos, agotados
después de tanto desgaste por
vivir la vida, o al menos
sufrirla; no quiero que te quedes,
no quiero que los veas ni que
me veas a mi, tan pálida que corte
la sangre ajena y pause el final.
      No, no quiero ver el final
de nadie, mas que el mío propio;
con supernovas en mi piel y estrellas
en mis dedos. Dejame acariciarte
una vez más, sólo para saber cómo es
aquello que llaman cielo; estaba
convencida de que el limbo era tu cuello,
y ahora lo sé: que era mentira,
que tu piel no alcanza la suavidad
de tu voz en la madrugada cuando te
despiertas y me preguntas porqué te miro.
      No veas el final de la película,
no te quedes en el cine, o al menos
a mi lado, viendo mi vida.
No soportaría ver tus ojos mancharse
porque el final llega antes de lo que
calculé. Tranquilo, si no me dejas
lo hago yo y promete que sólo
recordaras las miradas de madrugada
donde supe que las luces no se apagan.

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