'Times Square can't shine as bright as you'

domingo, 9 de abril de 2017

XLVI; Estación

      Te escribo desde
un balcón viejo y arrugado,
desde un sitio casi oscuro
reflejado en un montón de barro,
representado por una silueta vaga.
      Despistado entre la gente
observo cómo dejas escapar
el viento entre tus dedos,
casi como si lo acariciases
mientras te deja atrás;
como un rugido suave
que retruena una y otra vez
hasta que al fin te despides.
      Y te resguardas suavemente
con miedo de enfadar a la lluvia,
que cae furiosa a tus pies,
con una tristeza intolerablemente oscura.
       Caminas del lado de la luna
tan triste y pálido que casi no te veo.
       Te alejas tan sutil,
silencioso,
que casi duele verte partir de nuevo.
Pero la lluvia,
la lluvia sigue cayendo furiosa,
desesperada,
tanto, que aún te escribo en el banco.

(cc)

jueves, 2 de febrero de 2017

Cortázar

     Y despertamos y es domingo
con el sol brillante tras la ventana
con el viento rugiendo entre los arboles
y el miedo colandose por las venas.
     Y despertamos tras una larga noche
plagada de incertidumbre y temblor,
de unos labios frios y rotos
que apenas se despegan del duro invierno.
      Despertamos y tu silueta está recortada
bajo un patrón suave, dulce, perfecto
pero está escondida en esa perturbante idea
de un mundo roto y desesperado.
      Vuelve, te susurro.
      Pero para entonces ya te has ido
con los corazones rotos y labios frios.
      Buscando una luz apenas visible
entre la niebla de tu mundo,
buscando algo que no sabes qué es,
y buscas, sin buscar algo en realidad.
(cc)

miércoles, 11 de enero de 2017

XLV

       Ha empezado a llover y
mientras miraba por la ventana
sentí el vacío del invierno pasado.
       Sentí el aire llenándome los
pulmones y alimentando el frío
de mi alma.
       Quizás es que me dé miedo,
no sé; quizás es que la lluvia me hizo
acordarme de aquel viernes.
No lo sé; porque últimamente no sé
absolutamente nada, y estoy tan
perdida que te echo de menos.
       Puede que me sienta harta, o
puede que en el fondo quiera recordar
cada viernes que pasé contigo. No sé.
Pero la lluvia me ha recordado a ti
y a tu sonrisa, incluso me recuerda
al nudo que tenía en el estómago
cada vez que salía contigo.
       No sé, quizás fuese el miedo
a no ser suficiente, a ser más como soy
y menos como son, tan perfectos.
       Aún llueve un poco, y
la nostalgia también se aleja. Puede que,
a partir de ahora, sólo sea capaz de llorarte
con la lluvia, y no con el corazón.


       Como siempre has querido.

(cc)